La tecnología protege a los sanitarios

La transformación digital y el imperativo de protección en el Sistema Catalán de Salud

Las agresiones al personal sanitario se han convertido en una de las caras más preocupantes, y menos atendidas, de la crisis del sistema de salud. En Cataluña, donde la red de Atención Primaria (AP) sostiene el peso de la asistencia cotidiana, el riesgo para los profesionales ha alcanzado niveles alarmantes. En 2024 se registraron 2.717 agresiones, un promedio de siete al día, y casi la mitad de ellas ocurrieron en los Centros de Atención Primaria (CAP). Es una estadística que trasciende el problema laboral: estamos ante un fallo estructural del sistema.

El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica para la Salud de Vanguardia (PERTE-SV) ofrece una oportunidad única para revertir esta tendencia. Su Objetivo Estratégico 4 (OE4), la transformación digital del Sistema Nacional de Salud con foco en la atención primaria y la ciberseguridad, no puede limitarse a la informatización de historiales o a la mejora del rendimiento asistencial. Debe asumirse como un mandato de protección.

Digitalizar no es solo hacer más eficiente la atención; es garantizar que los profesionales puedan ejercer su trabajo sin miedo. En un contexto donde la agresión puede aparecer detrás de cualquier puerta de consulta, la seguridad se convierte en el primer paso de la atención sanitaria.


Un déficit de protección en la primera línea

La red pública catalana (ICS/CatSalut) carece todavía de una solución unificada de alerta o «botón del pánico» que permita una respuesta inmediata ante una agresión. No hay un sistema que asegure una actuación homogénea, rápida y documentada en toda la red. En un momento en que la tecnología permite geolocalizar una ambulancia, predecir un brote infeccioso o automatizar una cita médica, resulta incomprensible que no exista una infraestructura digital de seguridad personal para quienes sostienen el sistema desde dentro.

Esa ausencia no es técnica: es estratégica. La protección del personal sanitario no se ha tratado aún como un elemento esencial del ecosistema digital de salud. Y sin embargo, lo es. Porque un sistema sanitario inseguro no puede ser eficiente, ni humano, ni sostenible.


El mapa de calor: cuando los datos protegen

CatSalut ha anunciado la creación de un sistema informático para registrar y analizar las agresiones. Su objetivo es configurar, para finales de 2025, un «Mapa de Calor» que identifique los puntos y horarios de mayor riesgo mediante datos georreferenciados. La iniciativa es ambiciosa: pasar de una gestión reactiva, anotar la agresión después del hecho, a una gestión predictiva basada en datos.

Pero para que ese mapa sea realmente útil, necesita algo más que registros voluntarios. Requiere datos en tiempo real, procedentes de dispositivos o aplicaciones conectadas directamente con el entorno laboral. Solo así podrá anticipar patrones, optimizar recursos de seguridad y, sobre todo, salvar a una persona antes de que el incidente ocurra.

Aquí es donde la digitalización se convierte en política de protección. Los mismos sensores, plataformas IoT y sistemas de comunicación segura que se usan para monitorizar pacientes o infraestructuras hospitalarias pueden adaptarse para monitorizar la seguridad del personal. No hablamos de un gasto adicional, sino de una inversión inteligente que cumple con los objetivos del PERTE y, al mismo tiempo, responde a una emergencia social.


De la gestión sanitaria a la seguridad inteligente

El reto catalán es paradigmático: demuestra que la transformación digital de la sanidad no puede limitarse a los flujos asistenciales. Tiene que extenderse a la gestión de riesgos humanos. La digitalización no debe ser solo un proyecto de eficiencia; debe ser un proyecto de dignidad profesional.

Si el «Mapa de Calor» llega a integrarse con sistemas de alerta, análisis predictivo y respuesta inmediata, Cataluña podría situarse a la vanguardia europea en seguridad sanitaria. No por blindar sus hospitales, sino por proteger a las personas que los hacen posibles.

El PERTE-SV ofreció a las comunidades autónomas una oportunidad histórica para repensar su modelo de salud. Cataluña, que siempre ha liderado la innovación sanitaria, tiene ahora la ocasión de demostrar que la tecnología también puede ser una forma de empatía.

Porque, en última instancia, digitalizar la sanidad no es solo modernizarla: es humanizarla.


Este artículo es parte de Código Vital, el observatorio de seguridad laboral. Analizamos los riesgos para encontrar soluciones.

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